Con más de 70 años de permanencia en el Perú, ha realizado una incansable labor de investigación, dedicando más de cuatro décadas al estudio y a la aplicación terapéutica de las plantas medicinales andino – amazónicas de uso tradicional.

En su anhelo de hacer el bien, esta búsqueda lo llevó a recorrer los parajes más recónditos del Perú, llegando a tener estrecho contacto principalmente con las etnias quechua, machiguenga, huachipayres y, más recientemente, con las comunidades nativas de los piros o yine-yami.

En mayo de 1983, funda en Lima el Instituto Peruano de Investigación Fitoterápica Andina (IPIFA), de cuyo Consejo Directivo es miembro, institucionalizándose de esta manera su dedicación personal al prójimo y sus innovadores aportes en función de una salud integral, en la que confluyen tradición, ciencia y espiritualidad.
"Rosa Mística"
Le Fontanelle
Montechiari (Italia), 1994
En Cracovia ante el monumento
del Rey Bolesław
(primer rey de Polonia)
Edmund Szeliga, sdb
en El Vaticano

 

 


 
Extractos de la ponencia en “Uncaria 2001” I Reunión Internacional del Género Uncaria “Uña de Gato” Iquitos, Perú
Edmund Szeliga, sdb, director fundador de IPIFA

1940 - Oxapampa (Pasco). Un ciudadano austríaco-tirolés de apellido Müller, amigo del señor Luis Schuler Stadler, me relató cómo éste se curó de cáncer pulmonar con una planta recomendada por una empleada doméstica de la tribu de los Campas (hoy Asháninkas). Fue el primer caso que conocí de curación de cáncer con “Uña de Gato” de la especie Uncaria guianensis, abundante por aquel entonces en esa región de la selva central, cuyas propiedades terapéuticas benefician actualmente a pacientes de todo el mundo.

1945 - Quillabamba (Cusco). En contacto con la población indígena, encontré dos especies: Uncaria guianensis y Uncaria tomentosa, ambas utilizadas por los nativos para todo tipo de enfermedades inflamatorias. Por ellos me enteré del nombre autóctono de la “Uña de Gato” -Villcaccora (hierba sagrada)-, lo cual denota que los quechuas ya utilizaban esta venerada planta quizás desde muchos siglos atrás.

Décadas siguientes. Encontrándome en Cusco como docente, fuí discípulo durante cuatro años del connotado herbolario Mariano Moscoso y, aprovechando las vacaciones escolares, tomé contacto con las comunidades nativas de aquella región- sobre todo Machiguengas y Huachipayres- aprendiendo de sus valiosas prácticas terapéuticas en dichas comunidades.

Asimismo, tuve mi primer contacto con los Piros en la desembocadura del río Manu, en el Alto Madre de Dios, nativos tradicionalmente hábiles en la utilización terapéutica de las plantas.

Durante mis estadías en la capital, empecé a ayudar a personas enfermas, mayormente de cáncer, que, reacias o resistentes a la quimioterapia o radioterapia, venían en busca de posibles alternativas. Lo hice en forma privada, a manera de ejercicio de la caridad, procurando imitar la gran sensibilidad que Cristo demostrara con los enfermos. Fue así que empecé a comprobar los efectos favorables de ambas especies de Uncaria en varios casos sorprendentes.

Durante este tiempo también comencé a divulgar las cualidades de las plantas medicinales peruanas, mientras seguía comprobando las bondades de la Medicina Tradicional y Medicina Natural incluso en mi propia persona.

1983 (Lima). Tras constituirse legalmente en Lima, el Instituto Peruano de Investigación Fitoterápica Andina (IPIFA) ha realizado investigación clínica sobre todo en asma bronquial, diabetes, enfermedades reumatológicas, tumorales y SIDA; investigación apoyada en estudios fitoquímicos y farmacológicos de universidades locales y foráneas.
Las puertas del IPIFA se han mantenido abiertas a visitas de estudiantes y académicos procedentes de diversos países, mientras especial dedicación se ha dado a la divulgación popular de la fitoterapia, mediante cursos y folletos educativos.

Ultima década. Tras el II Congreso Internacional de Medicina Tradicional, realizado en Lima en 1988 (en el que participó nuestro Instituto), y durante el Primer Curso-Taller Nacional de Fitoterapia organizado (también en Lima) por IPIFA y el Colegio Químico Farmacéutico del Perú, se divulgaron, entre otros, los resultados clínicos de la “Uña de Gato” en enfermedades tumorales, así como rigurosos análisis fitoquímicos del género Uncaria, realizados por la Facultad de Farmacia de la Universidad de Nápoles en particular, con muestras de corteza que proporcionáramos.

Después de estos cursos, aumentó notoriamente el interés por las plantas medicinales peruanas en medios académicos, empresariales y comerciales. Al mismo tiempo, medios de difusión masiva generaron un uso indiscriminado de la “Uña de Gato” al incrementarse la demanda de esta planta en el mercado nacional e internacional, no siempre correspondida con seriedad en la presentación del producto.

Siglo XXI.- Nos preocupan, básicamente, los siguientes aspectos:

  • La extracción indiscriminada y el consiguiente desequilibrio ecológico de la “Uña de Gato” y otras plantas andino-amazónicas, que podría ponerlas en peligro de extinción.
  • El abuso que se comete contra las comunidades nativas al subvalorar su esfuerzo laboral e impedir que sus miembros se conviertan en protagonistas de su propio desarrollo, manteniéndolos históricamente marginados de las decisiones políticas que les atañen.
  • El suscitar falsas expectativas en la población respecto al verdadero valor terapéutico de nuestras plantas, por motivos eminentemente comerciales, atribuyendo beneficios no necesariamente ciertos o magnificándolos.

Líneas de acción hacia el futuro.
Validar científicamente la fitoterapia andina, incorporándola a la farmacopea.

  • Incentivar sistemáticamente la reforestación y la sustitución biológica de cultivos, respetando los respectivos pisos ecológicos, como potencial fuente de empleo del campesinado productor debidamente valorado, y como factor de generación de un desarrollo integral autosostenido.
  • Propiciar la elaboración de productos de calidad en base a plantas medicinales peruanas, que permita asegurar un mayor acceso a la población en el ámbito nacional y proyectar competitivamente el Perú al mercado mundial.

Contribuir a la difusión de la salud integral, con la participación organizada de la ciudadanía y del Estado.