En el Perú de 1983, salvo meritorios estudios aislados realizados por algunos catedráticos e investigadores intentando incluir la Medicina Tradicional y la Medicina Natural en la curricula universitaria, este esfuerzo no llegaba a concretarse o sólo lograba un espacio académico reducido.

Al preguntársele al P. Edmund Szeliga, en 1999, cómo definía la fitoterapia andina, él respondió: “Como un invalorable legado cultural, en vías de desarrollo académico”.

Edmund Szeliga, sdb
En IPIFA - Chaclacayo, 2002

¿Fue así que se decidió fundar el Instituto Peruano de Investigación Fitoterápica Andina...? No, precisamente. Surge este Instituto en forma inesperada por iniciativa de un ciudadano español, enfermo de cáncer, procedente de Norteamérica, donde fue a tratarse y desde donde alguien le recomendó comunicarse telefónicamente con el P. Edmund Szeliga.

Ya aquí, en Lima, impresionado por los resultados favorables del tratamiento inicial que se le aconsejara, el paciente propuso institucionalizar el servicio que se venía prestando en forma individual y privada, lo cual el P. Szeliga aceptó. Mas ello no precisamente por razones académicas, sino teniendo en cuenta las apremiantes necesidades de la población en materia de salud.

Así fue cómo, entre abril y mayo de 1983, gracias, principalmente, al empeñoso impulso del referido paciente -aunque sólo de paso por Lima- se constituyó legalmente IPIFA, como una asociación privada no lucrativa de fines científicos, médico-asistenciales y promocionales, en la que profesionales de la salud colegiados vienen prestando sus servicios desde fines de 1984.

Escalando en las estribaciones
de los Andes - Lima, 1998

Entre los ocho amigos y colaboradores que contribuyeron inicialmente al surgimiento de este Instituto tenemos: Ing. Javier Santolalla S. su primer asociado cofundador junto a la srta. Constanza Barera C., el Sr. Juan Alfonso Aspillaga P. y el Dr. IƱigo Aspillaga P., entre otros.